miércoles, 4 de febrero de 2009

Aviones

La actividad última de Antonio se ha desatado. Se siente bien y su cabeza no para de trabajar para construir nuevas figuras. Recientemente pensó en los aviones, esas máquinas gigantescas que surcan el cielo sostenidas por quién sabe qué en el aire. Quizás sea porque su nieto Francisco estudia aeronáutica, el caso es que ha dedicado unas semanas a construir aviones.

Antonio nunca ha subido a un avión y, según sus declaraciones, no ha tenido interés por saber qué se siente volando. Es hombre de tierra, apegado al suelo, y sus deseos jamás han ido por el camino de transgedir las leyes de la naturaleza: el volar es de los pájaros; los seres humanos somos de andar o montar en algo que siempre esté en contacto con la tierra (burro, carro, coche, tren, bicicleta o moto).
Cuando se le pregunta cuándo vio por primera vez aviones vuelve a su fuente fundamental de información: la mili. Según sus recuerdos vio a los aviones americanos de la base de Torrejón de Ardoz, situada en las inmediaciones de los campos de entrenamiento a los que su regimiento de caballería acudía diariamente, entre Alcalá de Henares y el pueblo de Torrejón. Los recuerdos se confunden en su mente: en esa época, 1945, se construían allí la Base Militar de Automovilismo y el centro experimental del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, creado en 1942. Sería más tarde, en 1955,cuando se instaló la Base Aérea Norteamericana, en virtud de los acuerdos de Franco con los EEUU. En 1992 los estadounidenses se retiraron y desde entonces la base está bajo control del Ministerio de Defensa español.

Pero sí vio los aviones comerciales más cerca en Barajas, en junio de 1973, cuando acompañó a su hija que marchaba a Alemania para trabajar durante el verano en una fábrica de cosechadoras con el fin de ganar un dinero que le permitiera seguir sus estudios. La emoción del momento no le permitió observar la maravilla de la técnica que permite burlarse de las leyes de la gravedad para elevar por los cielos máquinas tan pesadas y acortar las distancias hasta límites insospechados.

Mucho más tarde, en Sevilla, sí pudo deleitarse en la contemplación de estos gigantes en los años 90 cuando visitaron el nuevo aeropuerto de San Pablo construido para la Expo del 92.
Estos días ha querido dedicárselos a los aviones primitivos.

2 comentarios:

magarli dijo...

PADRE YA TENGO UN BLOG COMO TU

Carmiña dijo...

Hola Está muy interesante.
Son un montón de piezas dignas de ver.
Mis felicitaciones por todo ese bonito trabajo.