domingo, 18 de octubre de 2009

Último trabajo

Aunque hace tiempo que no dejamos constancia de su trabajo, Antonio sigue imparable en su actividad cuando no le falta materia prima.

Su banco de trabajo no puede ser más simple: una antigua mesilla de noche colocada al lado de su sillón, debido a su dificultad de movimientos.

Su fuente de inspiración: antiguos cuadernos de marquetería a los que da vueltas y vueltas hasta atreverse con nuevas figuras.

El resultado: pequeñas representaciones que le llenan de satisfacción aunque "ya no sabe dónde colocar tanto cacharro", como dice en sus momentos de ofuscación.

Pero luego, al cabo de un rato, vuelve a la tarea para entretener las horas y los días.

domingo, 31 de mayo de 2009

La factoría de Antonio

En el último es Antonio ha batido el récord de fabricación en su "factoría". Y no está aquí el total porque el régimen de "pedidos" se ha mantenido muy alto a pesar de la crisis.
Su cuerpo le ha dicho en los últimos días que disminuya progresivamente la producción dado que los días de sol agradables invitan a respirar aire limpio en la calle.

viernes, 24 de abril de 2009

El pupitre

La Semana Santa ha sido muy fructífera y Antonio ha ampliado la variedad de
sus creaciones. Entre otras cosas ha iniciado la "línea" de pupitres escolares.

Su ingenio le ha llevado a inventar hasta un sistema para abrir el escritorio como si se tratara de una manivela muy ingeniosa.

En la parte superior derecha, aunque no se aprecia bien en la fotografía se encontraba el hueco donde se colocaba el tintero. En aquella época no se permitía a nadie que fuera zurdo, de ahí que todods los tinteros están a la derecha.

Los recuerdos de su etapa escolar son muy vagos porque abandonó muy pronto la escuela para sacar al campo a unas cabras como le encomendó su padre.

miércoles, 15 de abril de 2009

Armarios

La actividad de Antonio se ha disparado con la primavera y ha seguido profundizando en el mobiliario doméstico. Después del despliegue de camas que realizó en los meses anteriores ha decidido completar el dormitario con armarios.
Merece la pena abrir la puerta y comprobar que las perchas están dispuestas para colgar las prendas que seguramente alguna de sus hijas le preparará para completar la obra.

Es una satisfacción verle pelear con las plantillas, la sierra de marquetería, la cola..., una manera de mantener activa la mente y ocupado el día, a pesar de sus "mosqueos" cuando le cuesta "ver" dónde debe ir cada pieza. Luego, cuando ha terminado su "obra" la alegría le hace brillar los ojos.

sábado, 21 de marzo de 2009

El carromato del tío Fernando

¿Recuerdan que hablamos del tío Fernando, el que tenía una huerta, La Cerca? ¿Aquella que tenía abundante agua y de donde salía en un tractor con cisterna para venderla por el pueblo?

Esa huerta producía abundantes frutas y hortalizas y las llevaba cada día a vender a Almendralejo.
Seguramente las llevaba en un motocarro semejante a éste, aunque no tan colorido.

martes, 3 de marzo de 2009

Las camas

Antonio recuerda que, cuando era joven, vivían en una casa pequeña de tres habitaciones sus padres y los cinco hijos: dos chicos y tres chicas, y que dormían juntos, él con su hermano, sus dos hermanas mayores en otra cama y la pequeña en la cuna en la habitación de sus padres, hasta que la hija mayor se casó y pasó a dormir con la otra hermana.

Había familias que vivían aún más apretados, hasta cuatro, dos en la cabecera y otros dos en los pies, en una cama grande. Y no había conflictos entre hermanos más allá de los habituales. Pero como no había otra opción se aceptaba con total normalidad.
Hoy Antonio comprueba cómo los hermanos ya no soportan por supuesto compartir cama, ni siquiera habitación a pesar de las posibilidades que ofrece la vida de hoy.
El colchón podía ser de hojas de mazorcas de maíz, que había que cambiar cada uno o cada dos años, y que tenía cada palo que se clavaba en la espalda y hacía renegar de la vida; pero como el sueño y el cansancio eran grandes, rápidamente olvidaban los inconvenientes. Luego llegaron los colchones de borra, que era como una lana falsa de restos de tejidos con los que se fabricaba la ropa. Las mejores camas tenían lana auténtica que había que varear todos los años para hacerla más esponjosa.

Más tarde llegaría el invento de la goma espuma: los primeros colchones estaban rellenos de trozos, excedentes de las fábricas de planchas de goma espuma y ya, el sumum del placer fue la llegada a casa de una auténtica plancha de goma espuma sin arrugas, que permitía hacer la cama rápidamente, no tenía gorullos y hacía unas camas "preciosas".

Aviones II

Antonio ha encontrado en el mundo de los aviones un tema interesante y ahora se ha pasado a los aviones supersónicos: el Concorde, o al menos lo más parecido a él.